













Para compensar los “errores técnicos” que han ocurrido en mi blog, Google me ha dado a probar en exclusiva su nuevo proyecto, un buscador que –dicen– revolucionará el acceso a la información como la conocemos: Google Gold (GG). Me pidieron que lo mantuviera en secreto pero vamos: hacerlo iría contra mis principios (que son muchos, aunque no parezca).
En las funciones básicas, GG ha logrado deshacerse (ahora sí) de la información inútil y sobrante para dejar sólo resultados precisos de lo que requerimos. Aquí un ejemplo:


Dentro de los nuevos juguetitos que ofrece GG se encuentra Piracy, becerro de oro para estudiantes mediocres. Piracy no se limita a buscar trabajos hechos en la red; reconfigura, re-estructura y crea un nuevo texto de acuerdo a las necesidades del usuario. Libre de rastreos y dolor de cabeza para profesores inquisitivos:

Si eso le ha dejado boquiabierto, tiene que darle un vistazo a GG Answes:

Finalmente está Dr. Google, un buscador que se basa en síntomas y malestares para ofrecer un diagnóstico confiable:

Mi amigo Genaro dice que no confía en "el internet" y va a hacerse el chequeo análogo de todos modos
¿Cuándo saldrá esta maravilla de la tecnología? No tengo idea. Yo sólo puedo hacer lo mismo que usted: esparcir la información.

En el Tiro Parabólico de la Vida no importa la masa, volumen, peso específico, índice de refracción, propiedad estética, nivel socioeconómico, coloración dérmica, coeficiente intelectual, valor agregado, deidad asociada o trascendencia adquirida; todos los proyectiles Phi son expulsados de A y tienen por punto de caída B.
TODOS.


El 9-9-09 es el día de los Beatles. Día de la Bestia invertido, quesque porque Lennon lo predijo en su estrambótica “Revolución No. 9”. Hoy el tema de agenda sera John-Paul-George-Ringo: lo leerá en su periódico, lo verá en su noticiario; el domingo estará en su revista favorita y, probablemente, no dejará de escuchar homenajes en la radio.
¿De qué sirve, pues, más de lo mismo? De nada. Es por eso que esta ocasión he preferido entretenerme con mis músicos favoritos en lugar de idolatrarlos. Curiosidades, bromas y chistes sobre algunos de los álbumes que han musicalizado mi vida monocorde. Eso si: le pido, si la molestia no es mucha, que comparta este pastiche entre aquellas personas que hayan sido marcadas por el cacareado Cuarteto de Liverpool. Gracias.
Ah, y disculpe si canto entre disco y disco.








Tiempos difíciles exigen santos y redentores, placebos y pastiches. La Virgen, antigua matrona y todopoderosa hacedora de milagros, ya no puede darse abasto en un mundo cada vez más complejo. Es por eso que, basado en las fastidiosas-chocantes-molestas-clasistas-mamonas estampitas de la “Virgencita Plis” (una especie de Virgen kawaii blanqueada con consignas “fresas”), se me han ocurrido estas calcomanías, santos más cercanos al estado actual de las cosas:


Internet es llamada la “Supercarretera de la información”. La analogía me parece maravillosa para explicar la gigantesca vialidad por donde diariamente circulan millones de (tonterías) ideas, pero a este circuito de ceros y unos le hace falta algo, ese algo necesario para ser una supercarretera hecha y derecha. ¿Adivina? Claro: señalamientos viales. Aquí algunas de mis propuestas para orientar al viajero despistado:



