Desde la infancia

Haciendo caso a los comentarios (que como pueden ver, si importan, si leo y si tomo en cuenta) en esta ocasión no explicaré el cartón viernesino. Ni dejaré enlaces de los personajes involucrados, ni me burlaré -con falsa pretensión pedagógica- de quién ignore el tema.

 

Si le gusta, vuelva.

 

Si no, quéjese.

El día que conocí a Quino

Como muchas cosas importantes en la vida, mi “encuentro” con Quino fue una casualidad nada azarosa. Encontrábame yo comprando un libro de Corin Tellado J. M. Coetzee en la tienda de los tecolotes de Plaza Loreto cuando me topé con éste discreto anuncio:

 

“Hoy firma de autógrafos de Quino”

 

¿Era en serio? ¿Así de repente, de la nada, Quino en México, dando autógrafos? Temeroso de que se tratase de una broma de mal gusto, fui con uno de los tendederos-de-chalequito-rojo para corroborar la información. Era cierto. Dentro de dos horas llegaría al “ágora” de la plaza uno de los hombres más influyentes en mi vida a dejar constancia de su presencia con un simple trazo. La gente ya había hecho una fila aparatosa en las escalinatas del foro para apartar su lugar. Y yo no tenía nada para integrarme a la formación.

No me considero una persona fanática. El hecho de recolectar firmas de gente “famosa” me parece ocioso, inútil e infantil. Pero así como toda generalidad falla en la particularidad, Quino era la excepción de mi regla. No traía ni un centavo para comprar (otra vez) Esto no es todo o las versiones Delux de Mafalda en latita metálica, y lo único que me acompañaba era mi fiel “Moleskine” de 50 pesos comprada afuera de Metro General Anaya. ¿Cómo resolver el dilema?

La necesidad –dicen– obliga al ingenio. Decidido a no entregar una vil hoja en blanco, le pedí a una chica de la fila que me prestara uno de sus cómics de Mafalda para hacer un dibujo a botepronto, una "caricatura" de la situación: la propia firma de autógrafos. El autor haciendo jirones su cerebro para saber que diablos poner en una dedicatoria exigida por su propia creación. Y así fue.

Después de una hora de esperar en la fila finalmente pasé a su escritorio. Le entregué mi “Moleskine” para el autógrafo de protocolo. La miró extrañado. “Hay Dios, éste libro mío nunca lo había visto, ¿es una edición limitada?”. “No, yo lo he hecho”. “Oh, increíble. Excelente muchacho”. (si, aquí es donde imaginan mi cara de estúpido que ya he narrado en otra ocasión).

Y entonces ahí, con los nervios estrangulando mis cuerdas vocales y el sudor aperlándome la frente, me atreví a hacerle la pregunta que siempre juré que le haría: “Maestro Quino, ¿qué recomendación le daría a un caricaturista en ciernes?”. Su reacción fue similar a cuando un empleado de Mix-up te pregunta si encontraste todo lo que buscabas y le respondes con un tajante “no”. Confusión instintiva de una reacción inesperada. Su asistente, edecán argentina de amabilidad profesional, carraspeó con elegancia para invitarme a ver "si ya había puesto la marrana". Afortunadamente, entre todas las ideas que paralizaron su muñeca, y antes de que la gente comenzara a desesperarse con mi exceso de confianza, fue capaz de garabatear su consejo:


Y ese día, lo juro, fui feliz.

 

 

Eduardo Salles

Tétrica noticia


Me pregunto si después de esto la Iglesia (Católica, por si lo dudaba) no comenzará una campaña agresiva a favor de las pobres cigüeñas. ¿Se irá a aliar con PETA? ¿Y Greenpeace? ¿Escucharemos villancicos navideños a favor de la protección de la cigüeña, animal –dicen– en peligro de extinción? ¿La harán mascota de un equipo de fútbol?


Sólo el tiempo dirá. 

México Kafkiano

Posibles motivos por los que usted no entiende el cartón viernesino:

a)  No es mexicano. En todo caso no se preocupe, muchos de mis compatriotas tampoco lo entienden.

b)  No sabe quién fue Kafka/No ha leído ninguna obra de Kafka. Si sus profesores del bachillerato no le obligaron a leer “La Metamorfosis”… ¿En qué bachillerato dice que estudió? Información del escritor aquí.

c)  No sabe quién fue Lázaro Cárdenas. Repito ¿En qué bachillerato dice que estudió? Información del ex-presidente aquí.

d)  No conoce el recinto de San Lázaro ni las actividades que ahí se realizan. Información del edificio y los hombres que nos roban dan patria aquí.

e)  No sabe qué es Exxon. Informe de la (malévola) transnacional aquí.

 

Y como escribe Germán Dehesa: Hoy toca.

Es lo mismo

¿Por qué el Poder no tiene pezones? Lo dejo a su imaginación.

¿Dónde está Wally?

Después de quiénes somos, a dónde vamos y por qué existimos, ¿dónde está Wally? es la pregunta ontológica-existencial que más personas se han formulado en la historia de la humanidad. Y yo siempre he sido malo para responderla.

Me enerva ser torpe para dar con su paradero y confundirme con sus minimis espurios, pero me enerva aún más que la mayoría de mis amigos, verdaderos GPS’s humanos, lo hallen en un santiamén. Precisamente uno de ellos me inspiró a tomar lápiz, tintero y crayolas, y vengarme de los “hábiles” encuentra-Wallys. Con envidia y saña he creado:



Lo de “for dummies” es puro despiste. Esto que ven es la joya del problema, la cuadratura del huevo, la venganza no-oficial de Martin Handford. Es más, estoy tan seguro de lo complicado del dilema (¿Dónde está Wally?), que aquel que pueda resolverlo le enviaré vía paquetería (y gratis, se entiende) el primer póster que salga de El Espíritu de los Cínicos™, grandote, a todo color, concursante para la próxima Bienal Internacional del Cartel en México.


Aclaración: Como tengo palabra, limito mi juramento a la República Mexicana. Disculpen españoles-argentinos-chilenos, pero mis patrocinadores no tienen dinero para FedEx ni envíos transatlánticos.

Herencias Culturales


Premio Alemán de Periodismo I


El día que me avisaron que había ganado una mención en el Premio Alemán de Periodismo yo iba hecho una facha. Mi cara era similar a esas concursantes de belleza que se llevan las manos a las mejillas y abren la boca en un perfecto óvalo cuando escuchan el nombre de su Estado: “And the winner is… ¡Miss Kansas!”. Pase al podio como patizambo; los muslos me temblaban, y mi rostro, paralizado, esbozo la sonrisa más patética que hayan visto. “Pus estudio en la UNAM y tengo 21 años”. Dios ¿qué habrá pensado la socialité periodística de tan loable holgazán?.

Por el momento dejo uno de los cartones premiados. Ahora que lo reflexiono, creo que en ese “mexicano” me parodié un poco.

 

Si, soy excesivamente prejuicioso.


Lo que aprendí en ZONA MACO



Y si no me creen, pueden revisar el artículo de Avelina Lésper aquí. No olviden darme crédito cuando sean ricos y famosos.

Salles en El Universal


Se supone que éste cartón aparecería en el suplemento Ideas de hace un mes, pero por falta de espacio, la editorial -según me dijeron- lo publicó entre semana. La verdad no soy fan de El Universal, así que no le di seguimiento a mi premier en el Papel-para-envolver-cosas-de-vidrio-y-hacer-piñatas. Si alguien llega a encontrárselo, por favor mándeme una fotocopia.

 


El tema era “La inseguridad en México”. Un amigo me dijo que al dibujo le faltó sangre. Yo creo que le faltaron ratas.

La verdad sea dicha:


Si, yo se que la perversa televisión (risa malvada involuntaria) es una “caja idiota”, espectáculo-basura, un arma del malvado gobierno para distraer y manipular al “pueblo” (doble risa malvada involuntaria), artilugio con el que Satanás hace tele-lobotomías, el cenit de la d-e-c-a-d-e-n-c-i-a, nana, madre y amante de 8 de cada 10 ciudadanos, y en resumen, el artefacto culpable de todas nuestras desgracias como nación y como especie. Pero qué quieren que haga: existe 31 minutos ™.

Si, también se que el noble libro (suspiro de excesivo trabajo neuronal) es el “verdadero mejor amigo del hombre”, guirnalda de la humanidad, laurel del las bellas artes, universo cuajado en grafías y papel, baúl del conocimiento, catalizador de la imaginación, insulina del alma, termómetro de nuestra Cultura, y en resumen, la única llave del pensamiento humano. Pero qué quieren que haga: existe Carlos Trejo ™.

Estoy en contra del izquierdoso y maniqueo pensamiento Tele = Malo/Libro = Bueno que algunos académicos, intelectuales y "líderes de opinión" todavía insisten en propagar por el mundo. La verdad sea dicha: (véase cartón).


Nota: Si no tienes televisión-de-paga y vives en México, mejor si lee un libro. Aunque sea el de Trejo.

La última hoja del cuaderno



Es inevitable. En algún punto de la tediosa clase, entre la explicación del Plan de Casa Mata y el debate sobre la “perversa” y “alienante” televisión (risa malévola involuntaria), el cuerpo se amodorra, se aletarga, le entra a la pachorra. La mirada se pasea por la cuadrícula del Scribe™ cuadro-chico hasta encontrar un nicho blanco. Ahí podríamos anotar los principales procesos de la fotosíntesis o una reflexión sobre el 3er artículo de la Carta Magna, pero no. En lugar de eso, garabateamos.

No conozco a nadie que no tenga o no haya hecho garabatos en su cuaderno. Vertedero de ociosidad malhecha en dos dimensiones, el garabato cumple funciones relajantes, estimulantes y catárticas. Mis favoritos son los dibujitos con dejes de infantilismo, las caricaturas de profesores, los chistes gráficos locales, las explicaciones de la realidad tipo Pictionary™ y el “Messenger analógico”. Entre mis fobias incluyo a los que escriben su nombre hasta rellenar la hoja y los enamorados que practican los motes de sus obsesiones con cursilona y espantosa caligrafía cursiva. Muchos lo hemos han hecho, y no importa: basta volverlos a ver después de unos años para sentir cierta vergüenza ante la imbecilidad propia, y de paso vacunarse.

A mi me acomodan las hojas finales del cuaderno, aunque no dudo que haya quienes gusten de ilustrar sus interesantes apuntes de la Ley General de Frecuencia Hertziana en América Latina de 1978. Dejo la hoja que salió el día de hoy, producto neto de seis horas de instrucciones sobre cómo evitar el contagio de la influenza. Les pido sean considerados y no juzguen a mal mi holgazanería excesiva: estudio Comunicación.



Por cierto: Las plumas bic si saben fallar. 

Misterio Musical


No le entiendo a la letra de “I am the Walrus”. Ya me informé con la caótica Wikipedia e hice uso de toda mi sobreinterpretación semiótica para extraerle un gramo de coherencia, pero nada parece poder explicar porque primero Lennon es el Señor Huevo, luego ellos son el Señor Huevo y después él muta en una morsa.

Ésta es de las pocas canciones de los Beatles que canto como niño de 5 años, enfatizando las estrofas sencillas y mascullando las complicadas “fugas poéticas”. Por cierto, si alguien les dice con el labio inferior tembloroso, el superior salido, la nariz 45 grados inclinada del plano horizontal y los párpados ligeramente entreabiertos que sabe el verdadero significado de las “fugas poéticas” de Lennon, aléjense rápidamente de él. Y en lo posible, no vuelvan a dirigirle la palabra.

Lo de la «Morsa» es como un sueño; las letras no significan casi nada. La gente extrae un montón de conclusiones y es de lo más absurdo.” Palabras del Beatle adjuntadas por algún wiki.


“(...) no significan casi nada”. El problema de ser relativistas.

La atracción familiar



La dinámica era sencilla: el púber E. Salles toma una imagen y trata de copiarla lo más rápido posible, una especie de Xerox con mocos y hormonas. Dado que los dibujos japoneses exigen trazos limpios, la realidad me marea y el estilo americano no es de mi agrado, mis favoritos para llevar a cabo la copia a mano alzada eran unos grabados del libro de fábulas de La Fontaine.

Rayoneaba la hoja hasta que las líneas adquirían coherencia. Una vez terminado el trabajo, arrancaba la hoja, un clin maquinal, y se la mostraba a mis familiares, los organizadores de la “dinámica”. Algunos segundos de educadas adulaciones, y todo volvía a las pláticas de la cotidianeidad. ¿Por qué me lo pedían? Para entretenerse. ¿Por qué lo hacía? Porque me lo pedían, y había-que-ser-obedientes. Imposible no sentirse un espectáculo circense o un fenómeno de feria. “Oh que niño tan especial” clap clap, “Oh si, láncenle maní al niño-que-dibuja”, clap clap. Cabrones.

De alguna manera los dibujos sobrevivieron. Pongo uno, el menos “pesado” para la web, para que quede constancia de mi frustrante pubertad.

 

Por cierto, con ese dibujo se me diagnosticó agresividad y neurosis.

No tenemos sentido del humor



Siempre me han agradado las ilustraciones de los puestos de carnitas. No se si sea la inocencia con la que los pintores de brocha gorda deforman al popular Porky, o la incoherencia de un puerco que es feliz porque está siendo cocinado con aceite hirviendo, pero esas imágenes –ya icónicas en el gremio– me producen alegría. Y hambre.

¿Qué tiene que ver eso con la influenza? Sólo el puerco, supongo. Las vacaciones epidemiológicas han terminado, y después de una semana de cadenas, correos, virales, videos y caricaturas, todo sobre el mismo tema, finalmente he desmitificado la cacareada “burla-a-la-muerte”, relegada ahora con otros tantos mitos nacionales como el “cuerno de la abundancia” y el “ingenio mexicano”.

La verdad es que tenemos un orgullo frágil y una autoestima vacilante. Aceptamos la burla sólo cuando proviene de nosotros, pero ah si osare un extraño enemigo, porque entonces las baterías de lo políticamente correcto se activan para defender el orgullo nacional. Que si le avientan globos a la bandera, que si nos representan como luchadores bofos y chaparros, que si le llaman “influenza mexicana”.

 

Somos unos sentidos, y a veces, muy malos humoristas. A las pruebas me remito.

Del romanticismo al hiperrealismo

Aprovecho el primer cartón para inaugurar formalmente El Espíritu de los Cínicos™ (2009. Todos los derechos reservados, conservados y preservados). Para cualquier duda sobre lo que NO SERÁ este blog, favor de pasar al primer post. No doy la bienvenida porque no hay nadie a quién dársela, y escribir como esquizofrénico para mis auto-visitas me da pánico. 


Por cierto, el "ilustrado" que aparece en cinismoilustrado es de "ilustración" (imagen que acompaña a un texto, por lo general dibujo o estampa), no de "ilustre" (¿?). Advertidos están exquisitos incorregibles, fanáticos filólogos, inquisidores del hilo negro y otras sanguijuelas de la lengua castellana.

Y... bah, que carajos:


BIENVENIDOS.

Lo que no será

No entiendo porqué las personas se esfuerzan tanto en escribir su primera entrada. Nadie la lee, a nadie le importa. Con el paso de los días el glorioso mensaje inaugural termina sepultado, primero con cosas más interesantes, luego con la decadencia de quien ya no tiene mucho que decir.

Mientras resuelvo los qué y cómo de este blog, les dejo una lista de lo que, afortunadamente, NO SERÁ esto:

 

1)    Un espacio “alternativo”, “irreverente” o ambas (Me enervan las palabras “alternativo” e “irreverente”).

2)    Un diario personal de alguien que imagina su vida interesante. (Quizá lo sea).

3)    Una página creada por jóvenes y para jóvenes, con todo lo que le interesa a la juventud (sic).

4)   Una colección de fotografías chistositas-cagaditas obtenidas de nuestra “idiosincrasia cultural”, aderezadas con humorísticos comentarios. (no tengo nada en contra de ellos, pero el mercado está saturado y la idea gastada).

5)    Una torre de marfil digital.

6)    Un grito en la nada, una defensa de los medios no-alienados con el sistema (¿?), letras que se desvanecen en la efímera plataforma de la posmodernidad, la humilde manifestación de un homúnculo o cualquier chaires poética que delate a un megalómano en ciernes.

7)     Un blog que hable sobre los maravillosos contenidos de otros blogs.

8)    Un currículum público redactado con ortografía de metroflog.

9)    Un síntoma más de nuestra falsa d-e-c-a-d-e-n-c-i-a.

10) Un plagio.

 

Escrito está.